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Cuna de la Independencia, musa inspiradora de músicos y poetas, perfumada de azahares y poblada de lapachos, una ciudad que es el “Jardín de la República”.

Ubicada entre las provincias de Salta, Catamarca y Santiago del Estero, Tucumán es considerada “la puerta de entrada” al noroeste argentino. Su capital, una ciudad pujante y de estilo de vida moderno, guarda intacto un valioso patrimonio histórico, arquitectónico y artístico. Ciudad antigua y a la vez moderna, invita a descubrir la historia a través de sus museos e iglesias. Y también, mediante los relatos orales que fueron pasando de generación en generación y que tanto gustan contar los tucumanos. Sede de memorables gestas históricas, San Miguel de Tucumán es un jardín en el que el perfume de los azahares impregna el aire y acompaña los pasos de los viajeros. Donde por las tardes manda la tradición de la siesta y por las noches las lunas se reciben cantando. Con una vida nocturna plena de actividades culturales, en Tucumán se destaca una gastronomía de primer nivel.

 

La Plaza Independencia, coronada por la estatua de La Libertad -realizada por la escultora tucumana Lola Mora-, es el epicentro de la vida urbana actual. En sus alrededores se distinguen las fachadas de los eclécticos edificios históricos: la Casa de Gobierno, de estilo académico francés; la Casa Padilla, levantada en 1860; el Jockey Club, con reminiscencias Art Nouveau; y la Federación Económica, con sus patios de estilo español andaluz. Por esta zona también se encuentran los importantes templos católicos de la ciudad, de alto valor arquitectónico: la Catedral, de 1856, y la Iglesia de Santo Domingo, de 1884; la Iglesia San Francisco, con un altar de madera tallada por aborígenes bajo la dirección de los Jesuitas; y la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, a la que se encomendó el Gral. Manuel Belgrano antes de la decisiva Batalla de Tucumán.

En Tucumán pueden visitarse, entre otros espacios culturales, el Museo Miguel Lillo, el Museo de la Universidad Nacional de Tucumán, el Museo Folklórico, el Museo de Bellas Artes Timoteo Navarro, el Museo de Arte Sacro, el Museo Histórico Provincial Nicolás Avellaneda, el Museo Iramain y el Museo de la Industria Azucarera “Casa del Obispo Colombres” (Ubicado en el Parque 9 de Julio, permite conocer la historia de la actividad productiva más importante de la zona).

La Casa Histórica de Tucumán es uno de los solares más importantes en la historia de los argentinos y principal atractivo de la ciudad. En esta casa de construcción típica del siglo XVIII, el 9 de julio de 1816 se declaró la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América. Parcialmente reconstruida, la Casa Histórica nos habla, a través de sus objetos cuidadosamente conservados, de la sociedad del siglo XIX, de la etapa colonial y del proceso revolucionario. Mantiene sus patios, uno de los cuales conserva un aljibe, y dos altorrelieves realizados por Lola Mora. Por las noches, un “Espectáculo de Luz y Sonido” recrea los momentos cruciales de la Declaración de la Independencia, recorriendo los tres patios que constituyen la casa.

Durante la noche, toda Tucumán se ilumina. Las fachadas de los edificios históricos se ven aún mejor que durante el día, y los bares, restaurantes, centros culturales y plazas se llenan de gente. En los alrededores de la Plaza Urquiza y en la cercana localidad de Yerba Buena se concentran los restaurantes, pubs y centros comerciales. El clima cálido, el gusto por el arte y el buen comer, y la sociabilidad característica de la gente de esta ciudad, hacen de las noches tucumanas una experiencia inolvidable.

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