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Navegá por las islas del fin del mundo. Lobos marinos, cormoranes imperiales y pingüinos magallánicos acompañarán tu aventura.

El Beagle, el mítico barco de exploración de Darwin, da nombre en el fin del mundo a un tranquilo canal en cuyas aguas se reflejan las monumentales cumbres nevadas de la Sierra Sorondo. En los alrededores, las islas llevan los nombres de los primeros colonos, y en los montículos se adivina la huella de los pobladores originarios. El pelaje de los lobos marinos se luce al sol. Negro sobre blanco, miles de cormoranes se divisan sobre las rocas. Al atardecer, brilla el faro Les Éclaires. Más allá, sobre las playas pedregosas, se ve más negro y blanco: son los pingüinos de Magallanes.

A lo largo del día, el paisaje cambia como cambia la luz. Entre la bruma se adivina la imponente presencia de la montaña. Entre las sombras grises se destacan los vivos colores de Ushuaia. Bajo las cumbres brillantes, la Estancia Haberton abre sus puertas y cuenta la historia de los pioneros. Con la última luz del día, un arco iris sobre el canal se levantará para despedirte.

Las excursiones por el Canal de Beagle se realizan, mayormente, en catamaranes de gran tamaño, aunque el viaje también se puede realizar en embarcaciones más pequeñas y en velero.

Las distintas agencias ofertan viajes cortos, de 2 horas y media de duración, aproximadamente; y largos, de hasta 9 horas. Según la opción elegida se podrá llegar hasta las Islas Bridges, la Isla Martillo y/o la Estancia Haberton (la primera de Tierra del Fuego). También pueden realizarse paseos de varios días y llegar hasta el Cabo de Hornos.

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