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En Mendoza, los caminos invitan al viajero a estirar las piernas y echar los pies a andar: entre montañas; por valles de verde intenso, entre las hileras y a la sombra de árboles centenarios.

En la tierra donde se alza el Aconcagua, la mayoría de los caminos son de fácil acceso y cumplimiento. En Mendoza se pueden hacer innumerables caminatas de montaña de distinta exigencia y dificultad: en Potrerillos, Uspallata, camino al Cristo Redentor  y, por supuesto, en el ámbito del Parque Provincial Aconcagua. En el Valle de Uco, en los alrededores del Volcán Tupungato y cerca de los siempre nevados cerros del Cordón del Plata. Hacia el sur, en Malargüe, por los Castillos de Pincheira y en San Rafael, en el Cañón del Atuel.

En términos de senderismo, y aún cuando no se trate de escalada, en Mendoza el gran desafío está en el avistaje del Aconcagua. El ‘centinela de piedra’, en quechua, o ‘monte nevado’, en aymara, es visitado anualmente por cientos de montañistas. Todos aspiran a la fotografía, bandera en mano, en la cima blanca, a 6.962 m.s.n.m.

A los pies del Aconcagua se extiende el Parque Provincial del mismo nombre. Un parque natural de muy fácil acceso –sobre el camino internacional que conduce a Chile– que ofrece diferentes circuitos de trekking corto y largo, de una hora y hasta de tres días de duración. Para los viajeros de a pie, hay trekkings de baja exigencia como el circuito Laguna de Horcones, una caminata de 2 km que puede hacerse en familia, niños incluidos, y permite avistar la pared sur del Cerro Aconcagua con sus glaciares colgantes. Con senderos de mayor longitud, también es posible caminar el circuito Valle de Vacas. En todos los casos, debe informarse al guardaparque.

 

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