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En la Patagonia, exquisitos frutos de mar; infaltable cordero asado; repostería artesanal y la tradicional ceremonia del té galés.

La Patagonia se disfruta con todos los sentidos. Mientras la vista se pierde en horizontes infinitos y en paisajes de imponente belleza, el oído se mantiene alerta con los sonidos de la variada fauna de la región y el olfato se abre al aire marino, dejate tentar por los deliciosos sabores de Chubut.

En Puerto Madryn, al atardecer, la postal de los barcos pesqueros augura pescado y mariscos frescos en las mesas de los restaurantes. En Puerto Rawson, una pintoresca y pequeña “flota amarilla” sale diariamente en busca de salmones, pejerreyes, palometas, róbalos. En las cantinas de las cercanías, es sabido, se comen los mejores platos de mariscos. Y mientras en las estancias se prepara, con paciencia y dedicación, el tradicional cordero patagónico, en las cocinas de las casas de té se elabora repostería artesanal con las recetas de las abuelas. Entre ellas, la típica torta negra galesa, que habla de los orígenes mismos de estas ciudades patagónicas. En las localidades de Trevelin, en plena cordillera, y en Gaiman y Trelew, en la zona del Valle Inferior del río Chubut, ser parte de la ceremonia del té galés es una sutil pausa obligada en el camino.
 

A nivel gastronómico, Puerto Madryn y sus alrededores se distinguen por sus pescados y frutos de mar. El océano es generoso en esta zona que ha desarrollado una importante industria pesquera. Entre otros manjares, podés probar vieiras, salmón, abadejo y merluza negra. Un lugar clásico y muy recomendado para saborear una copa de mariscos es el puerto de Rawson (A unos 70 km de Madryn). Allí, a la pintoresca postal de los pequeños barcos pesqueros amarillos, se le suman las cantinas del puerto en las que se sirven las mejores copas de mariscos de la zona.

Más allá de estos sabores del mar, un plato imperdible aquí es el cordero patagónico asado, muy afamado por su carne tierna y con escaso contenido de grasa.


A la hora de la merienda, no dejes de probar el té galés, y sé parte así de una ceremonia tradicional donde la infusión se sirve acompañada por scones, torta galesa, variedad de panes y dulces caseros, quesos, tortas... e historias de valientes pioneros.

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