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En Laguna Blanca, Catamarca, una ceremonia ancestral en agradecimiento y ofrenda a la Pachamama. Una riquísima experiencia cultural que invita al encuentro de los pueblos.

Cada 1º de agosto, los pueblos andinos celebran a la Pachamama (la Madre Tierra) en una ceremonia tradicional en la que le ofrendan alimentos y bebidas, al tiempo que le piden por buenas cosechas y fecundidad para los rebaños. En Catamarca, los viajeros pueden compartir este antiguo ritual en la Corpachada puneña de la Pachamama de Laguna Blanca. Aquí, la comunidad toda se reúne en una colorida ceremonia en la que se destacan las representaciones de deidades como la propia Pachamama y el Coquena (una deidad mitológica vestida con prendas de lana de oveja y de llama). 

La celebración se mantiene fiel a la tradición. Se selecciona el mejor ejemplar de un rebaño de ovejas para ser sacrificado en honor de la Pachamama; en tanto, el Coquena comienza a azuzar a los presentes, grupos de niños y jóvenes entonan cantos y coplas y hombres y mujeres preparan números de danza. Los artesanos muestran sus chullos, guantes, ponchos, pullos y medias de lana de llama, oveja y vicuña. Y expertas manos locales ofrecen, recién salidos de sus cocinas, los sabores más tradicionales de Catamarca: locro de maíz, carne vacuna, de cabrito y de cordero, y charqui de llama.

 

Los viajeros que quieran compenetrarse con la idiosincrasia de la Puna y recorrer el entorno natural, podrán pasar la noche en alguna de las casas de las familias locales.

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