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Colores, formas y detalles que varían con la luz del sol y la estación del año. Escenarios naturales ideales para los amantes de la fotografía.

La región de los lagos patagónicos se caracteriza por una belleza paisajística única en el país. La diversidad que ofrece cada parque nacional, los desniveles del terreno y la presencia de lagos cristalinos crean auténticos, naturales e irresistibles sets para la fotografía. Las postales más emblemáticas de la zona son las que se toman desde la altura de los cerros Chapelco, en San Martín de los Andes; Campanario, en San Carlos de Bariloche; y Amigo, en El Bolsón. Vistas panorámicas que abarcan montañas, lagos y la geografía más característica de la región.

Desde el Cerro Chapelco, en los días de cielo diáfano, es posible ver el imponente Volcán Lanín escoltando la Cordillera de los Andes. Mientras que desde el Mirador de Villa Pehuenia, sobre la conjunción de los lagos Moquehue y Aluminé, se obtienen perspectivas de enorme belleza, y el ascenso al Batea Mahuida permite tomar espectaculares fotografías de toda la región.

Cerca de San Carlos de Bariloche, rumbo a la cima del Cerro Campanario, el ascenso en aerosilla deja entrever la belleza que se apreciará desde la altura. La postal la componen los lagos Nahuel Huapi y Perito Moreno, la laguna El Trébol, las penínsulas San Pedro y Llao Llao, la Isla Victoria, los cerros Otto, López, Goye, Bellavista, Catedral y Capilla, y las arboledas de Colonia Suiza. 

En El Bolsón, el Cerro Amigo comparte una vista preciosa de la ciudad, de sus ríos y las chacras cercanas. Y en el cercano Parque Nacional Lago Puelo, las cámaras apuntan a la playa turquesa y su pintoresca costanera, desde donde se pueden tomar fotografías de los cerros aledaños y bosques nativos.

En el Parque Nacional Arrayanes, las cámaras apuntan a los milenarios árboles cuya corteza deja ver las texturas más curiosas. Allí, las aves posan ante la mirada del fotógrafo atento a capturar la esencia del lugar.

La localidad de Esquel encuentra en el Viejo Expreso Patagónico La Trochita un símbolo de trabajo, una nostalgia. La locomotora a vapor pinta el paisaje, distinto al que se puede observar en el resto de la región, de blanco profundo; se fusiona con las nubes y la bruma de la mañana. Es la foto imperdible, el recuerdo imborrable de las leyendas del tren y su gente. Un poco más al sur, en el Parque Nacional Los Alerces, los gigantes milenarios ejemplares parecen no poder ser capturados por la lente de la cámara. Aquí, la habilidad del buen fotógrafo se pone en juego.

Los amantes de la fotografía encontrarán en la Patagonia de los lagos muchas propuestas para capturar las mejores imágenes. La hora del día y la temporada del año en que visiten el lugar determinarán los colores del paisaje. Es posible buscar estos sitios de manera independiente o bien en safaris fotográficos organizados especialmente para tal fin.

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