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A la vera de la mítica ruta que atraviesa todo el país, un valle poblado de cultivos; una tierra con acento rural iluminada por las nieves eternas de la Cordillera.

Tan cerca como lejos de las grandes ciudades (Mendoza, San Rafael), las localidades del Valle de Uco -Tupungato, Tunuyán y San Carlos- invitan a saborear las tradiciones folklóricas de un pueblo que es portador de una alegre serenidad. Aquí las leyendas huarpes y los relatos de la gesta independentista se cuentan con ritmo de tonada. A lo lejos, en el horizonte, se destaca el Cordón del Plata; y en el corazón de los Andes, se descubren el Volcán Maipo y la Laguna del Diamante. Bajo el sol cuyano crece la vida. Los emprendimientos vitivinícolas, de larga tradición, se renuevan con el impulso de los jóvenes innovadores. Las bodegas suman servicios, hay paseos y degustaciones, pero también almuerzos y cenas entre los viñedos: los platos regionales se funden con los detalles de la cocina de autor. Elegantes, coquetas, entre las hileras se levantan las posadas boutiques. El Valle de Uco es un destino para echarse al placer.

 

El fértil Valle de Uco se ubica en el centro-oeste de la provincia de Mendoza, al borde de la Ruta 40. Enmarcado en un paisaje poblado de viñedos, parrales, bodegas, fincas rurales y cerros. Integrado por los departamentos de Tupungato, Tunuyán y San Carlos, atravesado por abundantes cursos de agua que nacen en las montañas, atesora grandes y pequeñas historias: desde el paso del Libertador José de San Martín hasta la llegada de los inmigrantes europeos, incluyendo tradiciones de los huarpes (habitantes originarios del lugar). Paralelo a una cadena de importantes volcanes, entre los que se destaca el Tupungato, es un lugar ideal para el cultivo de la vid.

Lejos del ruido de la gran ciudad, a Tupungato se ingresa por caminos que se desprenden de la Ruta 40. Atravesando una zona predominantemente rural, a la vera de la RP 89 se multiplican las bodegas. Por la RP 86, que conduce a la capital mendocina, se divisa una subida zigzagueante que conduce a un Cristo Rey de imponentes dimensiones. Un mirador privilegiado.

En el centro del Valle de Uco, en Tunuyán, a las propuestas de turismo de naturaleza y enoturismo se suman ofertas para viajeros aventureros y para los seguidores del turismo cultural. El Manzano Histórico, en la cuenca del río Grande entre cerros ideales para andar a caballo, se une a un circuito religioso integrado por antiguas capillas cordilleranas. Si de aventura se trata, también tienen lugar las escaladas y el rafting. Tunuyán es sede, además, de unos de los festivales populares más importantes de la Argentina, el Festival Nacional de la Tonada.

Por su parte, San Carlos es una de las villas más antiguas de Mendoza. Fue sede del encuentro del Gral. San Martín con los huarpes. Hoy se enorgullece de ser un “pueblo de costumbres y memorias vivas”. Recorrerlo es una experiencia que permite disfrutar del descanso en posadas rurales y estancias de arquitectura local ancladas en paisajes de montaña. Pueblo Barro, Caminos de Altamira, Manos de Jaurua, entre otros, se destacan como exponentes del turismo rural comunitario.

Durante el verano se recomienda llegar hasta la Laguna del Diamante, un espejo de agua ubicado a más de 3.000 m.s.n.m. en el que se refleja el Volcán Maipo y donde pueden avistarse interesantes ejemplares de flora y fauna autóctona. Esta laguna es, además, un importante criadero de truchas.

 

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