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Recorré los mil y un caminos de este Patrimonio de la Humanidad y preparate para las sorpresas (naturalmente majestuosas).

La Península Valdés fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1999 en la categoría Paisaje Natural. Ubicada en la provincia del Chubut, en la Patagonia, se adentra en las aguas azules del Océano Atlántico, formando el Golfo Nuevo y el Golfo San José. En sus 4.000 km2 habita la más variada avifauna de las costas patagónicas. La estrella indiscutida de este santuario natural es la Ballena Franca Austral (que llega cada año entre los meses de junio y octubre). Pero no está sola. La acompañan delfines, orcas, lobos y elefantes marinos, pingüinos de Magallanes y una gran diversidad de aves y fauna terrestre.

Escasamente poblada por el hombre, esta tierra árida en la que el celeste pleno del cielo se funde con el azul intenso de las aguas, es territorio de guanacos, choiques y numerosas especies de aves marinas. En las rocas de la costa, los cormoranes extienden sus alas y los lobos marinos duermen largas siestas al sol. También los elefantes marinos se suman al descanso, arrastrando parsimoniosos sus enormes cuerpos. Y en las puntas de la Península Valdés, donde los mares son abiertos e inquietantes, reinan las magníficas orcas.

La extensión de Península Valdés requiere de un día completo para visitar Puerto Pirámides –el único poblado del lugar- y conocer algunos de los puntos más importantes para la observación de fauna marina. Si lo que te interesa es recorrerla en su totalidad - en vehículo particular o en excursiones organizadas por agencias-, considerá una estadía de al menos dos días. Junto a las excursiones de avistaje también podés dedicarte a bucear, surcar las aguas en kayak, recorrer circuitos de trekking y salir en mountain bike.

Puntos estratégicos para la observación de aves y fauna marina:

La Isla de los Pájaros. Ubicada a unos 800 metros de la costa, es habitada por una gran cantidad de aves –flamencos, garzas blancas, gaviotas cocineras, cormoranes y ostreros negros- que pueden ser avistadas con binoculares de alta potencia y la asistencia del guardafauna del lugar.

Punta Norte. Durante la primavera austral llega a este sitio una importante colonia de elefantes marinos. Y durante todo el verano, es seguro encontrarse aquí con lobos marinos. Entre octubre y abril también pueden divisarse, con un poco de paciencia y algo de suerte, las orcas que se acercan hasta la orilla en busca de alimento.

Caleta Valdés. Otro sitio ideal para la observación de elefantes marinos.

Punta Cantor. Importante apostadero de elefantes marinos y refugio de varias especies de aves.

Punta Delgada. En esta playa, rodeada de profundos acantilados, suelen encontrarse cormoranes y otras especies de aves nativas, junto a elefantes marinos.

Punta Pirámide. Durante el invierno y la primavera se convierte en un excelente mirador de ballenas. En verano y otoño, el paisaje es dominado por una importante colonia de lobos marinos de un pelo.

Área Protegida Punta Loma. A 17 km de Puerto Madryn, alberga a una numerosa colonia permanente de lobos marinos, que puede observarse durante la bajamar (es preciso informarse acerca de los horarios de las mareas). Por la corta distancia que la separa de la ciudad, es un lugar ideal para ir en bicicleta.

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