Quantcast

Cuando la luna asoma sobre Salta, las zambas resuenan en locales donde las mesas se visten de empanadas y vino. Entre cantos y danzas, la ciudad enamora.

Las peñas de Salta son un imperdible. En una noche se pueden probar los platos típicos –a base de maíz, condimentados con pimientos de los valles, carne de vaca y cordero- y conocer la cultura musical de buena parte del noroeste argentino. El clima es alegre y amable. Las cenas se acompañan con espectáculos en vivo con la presentación de músicos y bailarines.

 

Cuna de grandes compositores, Salta es un importante polo musical del país. En la zona de la antigua estación de trenes, en la calle Balcarce, se concentra buena parte de la oferta turística de peñas, junto a restaurantes y pubs. Aquí se privilegia brindar espectáculos típicos. Pero también hay otras peñas destacadas, más frecuentadas por los locales, en los alrededores de la ciudad. Aquí se observa la búsqueda de una nueva estética musical.

En todos los casos, primero se oye el rasguido de una guitarra, el repicar de un bombo. Luego la voz clara, potente, del cantor popular, las palmas de los bailarines y del público que acompañan los inicios y los intermedios de cada pieza, el taconeo de las botas de los gauchos durante el zapateo. La mirada se pierde entre el ir y venir de los bailarines, entre los pañuelos que se agitan con gracia por encima de las cabezas. Animarse a ensayar algunos pasos de baile, acompañar la velada con platos regionales y excelentes vinos salteños, liberar la risa y aguardar, sin apuro, al amanecer, son los condimentos que hacen de las noches salteñas una propuesta tan alegre como seductora.

Share Share Share Share

Más para conocer