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Entre bosques profundamente verdes y lagos increíblemente transparentes, leyendas e historias de amor y heroísmo en el origen de todas las cosas.

En la Patagonia conviven culturas de diversos orígenes: habitantes originarios del territorio americano y descendientes de los inmigrantes que llegaron desde el norte de Europa.  Contado por el mapuche, el paisaje andino se torna aún más bello: el llanto de un dios que formó un lago; el sacrificio de dos amantes que dio lugar a la bella flor quiñilhue; la montaña inaccesible y el lago maldito. También las historias, y tradiciones, europeas se mantiene vivas aquí, y pueden rastrearse en la gastronomía y las bebidas típicas de la zona. 

 

Los habitantes primitivos de la zona fueron los tehuelches septentrionales y en el siglo XVII llegaron, desde Chile, los mapuches. Hoy, y especialmente en Neuquén, muchas de las comunidades mapuches abren sus puertas a los viajeros para dar a conocer la riqueza de su cultura. El Refugio Mankewe, en la base del Cerro Chapelco, es un centro cultural mapuche que pertenece a la comunidad Vera, donde es posible conocer la historia y las tradiciones de este pueblo a través de, por ejemplo, sus artesanías y su gastronomía. En el departamento Aluminé, el parque de nieve Batea Mahuida de Villa Pehuenia es administrado por la comunidad Puel. Los servicios que se ofrecen incluyen paseos en motos de nieve, clases de esquí, alquiler de equipos y confitería. Y en el departamento Ñorquin, varias comunidades mapuches gestionan campings y áreas de servicios turísticos, donde es posible degustar comidas típicas y adquirir artesanías.

La colonización de la región estuvo en manos de inmigrantes del norte de Europa, sobre todo alemanes, suizos, ingleses, escoses y galeses, quienes se asentaron principalmente en las provincias de Río Negro y Chubut. Las colonias suizas y alemanas han dejado la tradición gastronómica del chocolate, la cerveza artesanal y los embutidos. En la pequeña área denominada Colonia Suiza, a pocos kilómetros de San Carlos de Bariloche, es posible degustar hoy el tradicional curanto. Por su parte, las colonias galesas ocupan un capítulo especial en la Patagonia. Llegaron a las costas de la provincia del Chubut en el siglo XIX, desarrollando su propia cultura y generando una buena relación con los tehuelches que habitaban el lugar. Esto les permitió desplazarse por el territorio patagónico hasta la Cordillera, donde fundaron la localidad de Trevelin. La cultura galesa conserva aún las fiestas tradicionales, su música y la ceremonia del té galés, que se puede degustar tanto en Trevelin como en Gaiman y otras localidades costeras de Chubut.

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