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El Aconcagua, el techo de América, preside la imponente Cordillera de los Andes que se alza más allá de los fértiles viñedos. En las alturas, sobre los valles, planea la vida.

El Parque Provincial Aconcagua está ubicado en la provincia de Mendoza, a 180 km de la ciudad capital, coronado por el imponente Aconcagua (la cima más alta de América). Bajo sus cumbres permanentemente nevadas hay praderas de altura y valles de bosques templados. El Parque –con un acceso principal por la Quebrada de Horcones y otro por Quebrada de Vacas- es una reserva natural con las características propias de la alta montaña. Desde los fértiles valles hasta las cumbres nevadas se suceden ecosistemas que acogen cada año a miles de aves migratorias que llegan durante el verano: el playerito rabadilla blanca, al que le gustan las alturas, y el playerito unicolor, que se dirige directamente a la Laguna de Horcones, el faralopo y la guayata, entre otros. A la Laguna de Horcones, que se nutre del agua de glaciares, se puede llegar a través de un sendero de 2 km, con extraordinarias vistas desde el mirador del Aconcagua.

En las partes bajas del Parque y en el Monumento Natural Puente del Inca se observan también viuditas y camineras. Incluso el diminuto picaflor. Siguiendo el curso de lagos y arroyos se encontrarán patos y chorlitos de vincha. Ambos lugares han sido designados sitios AICA para la protección de aves migratorias.

Por su parte, La Reserva Natural Laguna de Llancanelo es el humedal más importante de la provincia, sitio de nidificación y migración de aves acuáticas; fue la segunda área protegida que tuvo la provincia de Mendoza, pionera en esta actividad, y es reconocida internacionalmente como sitio RAMSAR gracias a su alto valor ecológico. Año a año llegan hasta ella aves migratorias del hemisferio Norte; y además cuenta con uno de los sitios de nidificación más importantes del flamenco austral. Aquí se localiza una gran laguna de poca profundidad en una cuenca cerrada, alimentada por aguas de deshielo de la cordillera, que sirve de refugio para más de 150 especies de aves entre migrantes y residentes, como flamencos y cisnes. Es un sitio ideal para la observación y estudio de la avifauna y de las dinámicas de los humedales.

 

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