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Espalderos y parrales cuentan la historia que nació en tiempo de los Jesuitas, transformó el paisaje con la llegada de los inmigrantes y conformó la identidad de todo un pueblo.

Mendoza es la principal provincia vitivinícola de la Argentina y desde julio de 2005 una de las Grandes Capitales Mundiales del Vino. En esta tierra, cuna del Malbec, más de 1.200 bodegas producen el 70% del total de los vinos argentinos. Mendoza atrae a los viajeros por muchas razones. La infraestructura hotelera y de servicios turísticos es de las más completas: hoteles cinco estrellas, alojamientos urbanos de gama media, exclusivos emprendimientos boutique, casonas rurales; restaurantes internacionales, reductos gourmet dedicados a la cocina de autor; ciudades pintorescas e importantes museos; tours regulares para conocer el proceso de elaboración del vino y personalizados viajes sensoriales que incluyen exquisitos maridajes con sabores de la cocina regional. Los escenarios naturales, con el impactante marco de la Cordillera de los Andes, son destinos especialmente aptos para combinar el tour por las bodegas con el turismo aventura: nieve, ríos, montañas, lagunas, cuevas, desiertos, reservas de flora y fauna, ofrecen un sinnúmero de propuestas.

En Mendoza, la gran concentración de establecimientos vitivinícolas abiertos al turismo permite disfrutar de una experiencia verdaderamente integradora donde también dice presente la historia de la vitivinicultura local: muchas de las bodegas cuentan con un museo donde se expone un rico patrimonio que da cuenta del esfuerzo de los pioneros del vino que hicieron de ésta una tierra dichosa para la elaboración de “la bebida nacional”.

Aquí se vive intensamente el tiempo de la cosecha de la vid: la vendimia. Durante los meses de febrero, marzo y abril –dependiendo del tipo de varietal y de la clase de producción a la que se lo destine-, las uvas maduran y son cosechadas por los vendimiadores, hombres y mujeres que trabajan cuidadosamente seleccionando los racimos a mano. Para celebrar este tiempo, los mendocinos realizan una serie de actividades culturales que culminan el primer sábado de marzo en la ciudad capital con la Fiesta Nacional de la Vendimia. Esta fiesta es uno de los acontecimientos más importantes de la provincia, trasciende fronteras y convoca a visitantes de todo el mundo. Comienza con la Bendición de los Frutos -cuya patrona es la Virgen de la Carrodilla- y sigue con la Vía Blanca de las Reinas, un desfile por las calles del centro de las candidatas a Reina de la Vendimia. Finaliza en medio de los cerros, en el Teatro Griego Fray Romero Day, con un impactante espectáculo artístico que es presenciado cada año por más de 30.000 espectadores.

En Mendoza, las Rutas del Vino se dividen en cuatro regiones que responden a cuatro oasis vitivinícolas: Centro, Este, Valle de Uco y Sur.

En el Centro, a una distancia cercana de la capital, se encuentra la Primera Zona Vitivinícola de la Argentina. Conformada por los departamentos Guaymallén, Godoy Cruz, Maipú y Luján de Cuyo, concentra una gran cantidad de bodegas de todo tipo.

Muy cerca de la ciudad capital, entre 2 y 4 km, se pueden realizar visitas guiadas a los establecimientos vitivinícolas urbanos de Godoy Cruz, donde también es posible degustar y comprar sus vinos, visitar salas de arte emplazadas en los entornos bodegueros y experimentar el encanto vínico gastronómico del lugar en exquisitos restaurantes gourmet donde se saborean comidas típicas, regionales e internacionales.

A 16 km de la capital, Maipú, un verdadero oasis de viñedos y olivares, es “la cuna del vino”. Fue aquí donde se encontraron las primeras vides. Hacer turismo en Maipú es una experiencia vinculada a las sensaciones. Las Rutas del Vino y del Olivo se recorren, definitivamente, con los sentidos. A los aromas, los sabores, las tonalidades y las texturas de Maipú, se suman importantes testigos de la historia vitivinícola argentina como el Museo Nacional del Vino y la Vendimia que funciona en la antigua casa del pionero bodeguero italiano Juan Giol. Propuestas de turismo rural y religioso completan este circuito.

Y a 18 km, Luján de Cuyo es “la tierra del Malbec”, ya que es aquí donde esta cepa desarrolla condiciones excepcionales. Adentrarse en las Rutas del Vino locales permite conocer un gran número de distinguidas y tradicionales bodegas donde pueden realizarse variadas actividades como visitas guiadas, participación en la cosecha, cabalgatas por los viñedos, y conocer la historia de los primeros inmigrantes europeos. El Cordón del Plata, con sus picos siempre nevados, acompañará a los viajeros a lo largo de este recorrido. En el camino, se recomienda la visita al Museo Casa de Fader. Y para los interesados en la aventura, pueden celebrarla en la zona de alta montaña, en Potrerillos. Por las noches, la residencial y pintoresca zona de Chacras de Coria espera a los turistas con una irresistible oferta gastronómica gourmet.

 

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