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Un tren de leyenda para conocer los paisajes rurales de la Patagonia.

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En la temprana bruma de la mañana de Esquel se escuchan los silbatos que anuncian la pronta partida del Viejo Expreso Patagónico. Las salamandras encendidas en los coches de madera dan la bienvenida a los viajeros que desafían el frío. La locomotora emprende la marcha y mientras los rieles se alejan de las montañas, el paisaje de la Patagonia rural gana un lugar predominante. El recorrido termina, 18 km después, en Nahuel Pan, donde una comunidad mapuche-tehuelche recibe en el Museo de las Culturas Originarias y en la Casa de las Artesanías. El regreso llegará hacia el mediodía, de la mano de un chocolate caliente en el precioso coche bar de ‘La Trochita’, un tren donde viajan pasajeros… y leyendas.

 

El Viejo Expreso Patagónico es un ferrocarril de trocha industrial, estilo Decauville (tiene solo 75 cm). Llegó a Esquel en el año 1945 y sus locomotoras datan de 1922. Alguna vez cumplió una función social y comercial; hoy es parte de un circuito turístico que pone en valor el patrimonio ferroviario de la Argentina. Su traza tiene 400 km de extensión y comunica las ciudades de Ing. Jacobacci, en la provincia de Río Negro, con Esquel, en la provincia del Chubut.

DATOS ÚTILES: Durante el verano el tren sale los días miércoles y sábados; en invierno, solo los sábados. En ambos casos tiene una única frecuencia diaria.

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