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En la ciudad más austral del continente, una de las más extensas temporadas de nieve.

Aquí, el día comienza con el exquisito aroma del chocolate caliente que llega desde la mesa donde se sirve el desayuno y ropa de abrigo para disfrutar del invierno sin que importe el frío. A poco de despuntar el alba, el paisaje blanco de los valles de la Tierra del Fuego comienza a bañarse con la luz del sol. Los vehículos avanzan rumbo a los centros invernales entre hermosos caminos de montaña. Se escuchan los ladridos de bienvenida de los perros de tiro. En el fin del mundo, el invierno se vive a pura emoción.

En los diferentes centros recreativos, esquiadores profesionales, amantes de la nieve en general y hasta los viajeros más novatos, disfrutan de toda una grilla de las más diversas y entretenidas actividades: esquí, por supuesto, y snowboard; pero también paseos en trineos conducidos por perros siberianos y alaskanos, atravesando bosques de lengas que se levantan sobre los cerros nevados; recorridos en motos de nieve, cargados de adrenalina; caminatas con raquetas por entre las sendas de los bosques helados; excursiones en 4x4 por paisajes pintados de gris plata. Todo un abanico de propuestas pensadas para todos los miembros de la familia. 

A 26 km al este de la ciudad de Ushuaia, sobre la ladera del Cerro Krund, el Cerro Castor permanece abierto entre los meses de mayo y octubre. En sus 600 hectáreas de superficie esquiable se distribuyen 30 pistas con diferentes niveles de dificultad y 10 medios de elevación. El terreno es apto para los profesionales más exigentes y cuenta con una pista homologada por la Federación Internacional de Esquí donde se llevan a cabo competencias nacionales e internacionales. Así, en el año 2015, el Cerro Castor será sede del Congreso Mundial de Instructores de Esquí y Snowboard. El INTERSKI es el encuentro técnico más importante del mundo, equivale a las Olimpíadas Invernales de los instructores, y por primera vez tendrá lugar en el Hemisferio Sur. 

El Cerro Castor es también un sitio ideal para la práctica del snowboard en sus distintas modalidades: free-ride, free-carve y boarder-cross; y para el esquí de travesía, el nórdico y el alpino. Para los viajeros recién iniciados en los deportes de invierno, hay una escuela de esquí y snowboard y un snow park; y para los que viajan en familia, hay servicio de guardería para los más chicos de la casa. En el Castor, así como en todos los centros de invierno del fin del mundo, las propuestas gastronómicas acompañan –y coronan- el día en la montaña, con platos típicos de la Patagonia, incluidas deliciosas meriendas con sabrosos cafés e irresistible tortas de frutos del bosque. Al caer la noche, los fogones que se encienden en los restaurantes al pie de los Andes generan un ambiente único para continuar la jornada iluminados por la luna austral.

Los centros invernales cuentan con un amplio catálogo de prestaciones y comodidades: desde alquileres de equipos y clases de instrucción en deportes de invierno hasta servicios de gastronomía y alojamiento, incluyendo boutiques, refugios de alta montaña y colonias invernales para niños. Además, son sede de importantes competencias, entre otras: la tradicional Marchablanca y el Ushuaia Loppet, carreras avaladas por la FIS, FASA y Worldloppet.

 

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