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Un antiguo sistema de caminos que, en Argentina, atraviesa montañas, valles y desiertos a lo largo de siete provincias. Un recorrido por paisajes de increíble belleza que guardan huellas de culturas milenarias.

Columna vertebral del poder político y económico del Tawantisuyo –el imperio Inca- el Qhapaq Ñan era una red de caminos de más de 30.000 kilómetros de extensión que conectaba importantes centros de producción, administrativos y ceremoniales. Recientemente declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, el Qhapaq Ñan (en quechua, “camino principal”) atraviesa hoy seis países andinos. Partiendo desde Perú hacia el sur recorre parte de los territorios de Bolivia, Argentina y Chile y hacia el norte, los de Ecuador y Colombia. Estos caminos permiten remontar la huella que dejaron tras de sí los pueblos andinos, sus ejércitos y sacerdotes, sus mercaderes y caravanas de llamas que transportaban mercancías.

El Qhapaq Ñan ingresa a Argentina desde Bolivia por el pequeño poblado de Calahoyo (en la Puna, a más de 4.000 m.s.n.m) y atraviesa desiertos, valles y montañas uniendo los territorios que hoy componen las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza, para perderse luego en la Cordillera de los Andes rumbo a Chile. En todo el territorio argentino se conservan alrededor de 119 kilómetros de este camino, a lo largo de los cuáles se pueden visitar importantes sitios arqueológicos.

En Jujuy, el Qhapaq Ñan une las comunidades de Santa Ana y Valle Colorado. Aquí se despliegan las selvas de altura del norte argentino (las yungas), en las que viven comunidades rurales que mantienen tradiciones antiguas, construcciones de adobe, corrales, cultivos de maíz y de hierbas medicinales.

En la provincia de Salta, las huellas incaicas se hacen presentes en el Volcán Llullaillaco (a 6.739 m.s.n.m), que alberga el complejo ceremonial más alto del mundo. Aquí se hallaron importantes restos arqueológicos y los cuerpos de tres niños, ofrendados en sacrificio ritual durante la era incaica, en perfecto estado de preservación debido a las bajas temperaturas de la cima del volcán (estos hallazgos pueden visitarse en el Museo de Arqueología de Alta Montaña de la ciudad de Salta). En el camino que baja desde San Antonio de los Cobres a la ciudad de Salta se encuentra el Sitio Arqueológico Tastil, el exponente máximo del desarrollo logrado por los pueblos preincancos. Aquí se conservan más de 7.000 bloques con grabados rupestres. Y, adentrándose ya en los valles calchaquíes, se encuentra Potrero de Payogasta, donde se puede visitar un antiguo centro administrativo incaico, con todos los atributos arquitectónicos que lo definen: kallanca, ushnu, collcas. El camino continúa hacia Los Graneros de La Poma, un complejo sistema de almacenaje y redistribución. 

En Tucumán, el Qhapaq Ñan asciende hasta el maravilloso yacimiento arqueológico llamado La Ciudacita (a 4.400 m.s.n.m.), en el Parque Nacional Los Alisos. En este sitio se desarrollaban, principalmente, actividades astronómicas. Mientras que en Catamarca, el Pucará de Aconquija es muestra de la organización militar defensiva y de la compleja relación que los incas mantuvieron con los pueblos con los que interactuaban.

En la provincia de La Rioja, el Qhapaq Ñan atraviesa uno de los tramos más pintorescos de las Sierras de Famatina, cruzando montañas de hasta 6.000 metros de altura, llanuras, zonas de terrazas y cañadones. Este tramo del camino une sitios arqueológicos como Tambos de Chilitanca y Pampa Real, y santuarios de altura en los cerros General Belgrano y Negro Overo.

Al ingresar a la región de Cuyo, más precisamente a la provincia de San Juan, el camino lleva al viajero hacia Angualasto y al Parque Nacional San Guillermo, donde los pueblos antiguos –incaicos y preincaicos- se dedicaban a la crianza de vicuñas para la producción textil. En la provincia de Mendoza, el Qhapaq Ñan recorre la distancia entre Ciénaga de Yalguaraz y Puente del Inca (una curiosa formación geológica cubierta de sedimentos minerales), permitiendo descubrir en el trayecto los sitios arqueológicos Confluencia, Pirámide del Aconcagua y Cerro Penitentes. Luego, el camino se adentra en la Cordillera de los Andes y cruza hasta el actual territorio de Chile.

El Qhapaq Ñan es un patrimonio de valor inigualable. Su trazado es incluso anterior al apogeo del imperio Inca y se calcula que tiene unos 2.000 años de antigüedad. Recorrerlo, permite conocer los distintos aspectos de la vida de los pueblos antiguos: la vida civil, la actividad astronómica, la militar, las prácticas religiosas. Y también, compartir esta experiencia con las comunidades locales, muchas de ellas emplazadas en sitios remotos y en impactantes marcos naturales, conocer las costumbres ancestrales que han ido pasando de generación en generación, degustar la gastronomía regional. En fin, entrar en el corazón más profundo de los pueblos andinos.

 

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