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Aguas turbias y cristalinas, rápidas y lentas, ríos donde truchas y pescadores entablan auténticas batallas.

La trucha marrón llega cada año a los ríos Gallegos y Santa Cruz a desovar. El ávido pescador podrá probar suerte con ella en largos tramos de río y en arroyos. Al percibir el anhelado pique deberá estar preparado para entablar batalla con las truchas que utilizarán todo su vigor natural para escapar. Victorioso, se enorgullecerá de capturar ejemplares de 3 a 6 kilos de peso medio, e incluso algunos enormes de hasta 12 kilos. Batalla mediante, la adrenalina está asegurada.

 

El río Gallegos atraviesa las estepas de la Patagonia durante aproximadamente 350 km. A lo largo de su gran extensión, y según las condiciones climáticas, se encuentran diferentes ambientes donde el pescador puede experimentar con distintas técnicas que lo gratificarán con las más variadas capturas. Por su parte, el río Santa Cruz permite en su desembocadura, única en su tipo en el Atlántico, la captura de steelhead, de alto valor deportivo. También en el río Bote hay pesca de steelhead. Y en el río Catalina, de salmón. En tanto, los lagos Argentino, Los Antiguos y Roca son lugares aptos para la pesca de trucha arco iris y de lago. Los más aventureros podrán llegar a las remotas Lagunas Encadenadas o al Lago Strobel para capturar ejemplares de gran tamaño.

Las truchas son también legendarios trofeos en otros ríos de la provincia de Santa Cruz, como el Jeinimeni, el Santa Cruz, el Rubens, el Penitente. La exclusividad en el deporte se reserva para quienes se aventuren a los lugares más inaccesibles, como el Lago Strobel y las Lagunas Encadenadas.

 

IMPORTANTE: La temporada de pesca oscila entre el 15 de octubre y el 14 de marzo. Las modalidades permitidas son spinning y fly casting. Los lodges de pesca y operadores especializados gestionan los permisos para sus clientes.

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