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Tierra del vino de altura, aquí la vida transcurre pintada de colores: el verde de los viñedos, el rojinegro de los ponchos, el rojo de las piedras.

De cielos límpidos y soleados, Cafayate, corazón de los Valles Calchaquíes salteños, es la tierra del vino de altura. Aquí las uvas maduran lenta y sabiamente, bajo la mirada y supervisión de los bodegueros, para ofrecer vinos de calidad. Alrededor de esta actividad, la vida transcurre tranquila y favorece el encuentro de lugareños y turistas. Frente a la plaza, los artesanos ofrecen sus trabajos de alfarería y platería, tejidos en lana y los típicos ponchos salteños. Las guitarras suenan en los festivales y peñas –hermosa resulta en el verano la Serenata a Cafayate-, mientras los cocineros preparan platos típicos (imperdibles las empanadas). En las afueras, los cerros ofrecen vistas panorámicas del valle, los ríos esconden cascadas sorprendentes y el tiempo realiza un inclaudicable trabajo de erosión sobre las rocas.


A Cafayate se llega, desde la ciudad de Salta, por la Ruta Nacional 68 en un recorrido de 183 km. Unos 50 km antes del ingreso a la cuna del vino salteño, el camino sorprende al viajero con el paisaje de la Reserva Natural Provincial Quebrada de las Conchas. El capricho del tiempo y la erosión lograron aquí formaciones rocosas que semejan figuras animales –como el Sapo- o humanas –como el Fraile-. También, imponentes Castillos Colorados, un Anfiteatro Natural de maravillosa acústica y la Garganta del Diablo, una inmensa pared circular de 50 metros de altura. Sin dudas, algunas de las postales más lindas del noroeste argentino.

Al llegar a Cafayate el viajero se encuentra con la localidad turística más importante de los Valles Calchaquíes. Caminar por sus calles, sentarse bajo los árboles de la plaza, recorrer el Mercado Artesanal, degustar delicias norteñas y hacer una visita a las bodegas de la zona y al Museo de la Vid y el Vino son algunas de las actividades sugeridas. Luego, las opciones se abren a diferentes intereses. Una de ellas es tomar el sendero que conduce a San Isidro, donde hay cuevas con pinturas rupestres. También se puede realizar una caminata a la vera del río Colorado -que se aconseja hacer con guía y que requiere de un buen estado físico- para descubrir sus múltiples cascadas. O recorrer los médanos, pequeñas montañas de arena blanca que cambian constantemente de forma y que, bajo la luz de la luna, tienen una belleza muy especial.

 

Desde Salta se puede viajar hacia Cafayate en vehículo particular, en ómnibus o contratar una excursión. Llegar hasta Cafayate, recorrer el pueblo y sus alrededores lleva un día entero. Se pueden contratar excursiones para recorrer los distintos atractivos, realizar cabalgatas o alquilar bicicletas.

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