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Recorré las calles, plazas y bares que han sido el escenario de las mejores páginas de la literatura argentina.

En Buenos Aires están las casas que habitaron Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Roberto Arlt, Oliverio Girondo. Está el parque donde Ernesto Sabato situó escenas fundamentales de Sobre héroes y tumbas (Parque Lezama); la plaza donde Luis Cané miraba pasar a las mujeres más hermosas (Plaza Flores); hay esquinas literarias (como la intersección de Scalabrini Ortiz y Las Heras del Diario de la Guerra del Cerdo de Bioy Casares) y hoteles donde se alojaron grandes nombres de la literatura internacional (el Castelar que contó Federico García Lorca); paseos, teatros y confiterías que inspiraron a plumas de todas las épocas. En Buenos Aires, Borges transformó en poesía el Rosedal de Palermo; Baldomero Fernández Moreno pintó la nostalgia del céntrico Café Tortoni; Mujica Lainez retrató al fabuloso Teatro Colón; Leopoldo Lugones estampó en palabras los bares de la Avenida Corrientes.

Tierra de autores, la Buenos Aires literaria también es un paraíso para los lectores. En el centro hay librerías –de todo tipo y con muy buenos catálogos- abiertas hasta altas horas de la noche. Las hay generalistas, pertenecientes a las grandes cadenas internacionales; también con cafés, coquetas e irresistibles; y ‘de viejo’, especies de guaridas que hacen el festín de los lectores más aventureros. Otras se especializan en filosofía y ciencias sociales, en cine, en cómics, en arquitectura y diseño, en religión, en publicaciones en diversos idiomas, en esoterismo, y, por supuesto, en el público infantil. Cuna de una potente, histórica y renovada industria editorial, cada año –entre los meses de marzo y abril- es sede de un evento que reúne a los autores, los sellos editoriales y los públicos lectores más heterogéneos: la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Además, en el mes de julio, durante el receso escolar de invierno, los pequeños lectores tienen su propia Feria del Libro Infantil y Juvenil. Datos, aspectos y escenas que cuentan, como se ha señalado con inteligencia, que “en Buenos Aires, los libros no son un hobbie, sino un hábitat”.

 

Buenos Aires destila literatura. Ciudad de escritores, y de lectores, es, también, tierra de editores y de libreros. En 2011 fue destacada como Capital Mundial del Libro por la UNESCO, la Asociación Internacional de Editores (IPA), la Federación Internacional de Libreros (IBF) y la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas (IFLA). 

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