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Para los chicos la ciudad es una fiesta. Múltiples propuestas hacen convivir el ritmo de la gran metrópoli con el tradicional patio de juegos y una muy interesante agenda cultural.

Buenos Aires está repleta de lugares donde hacer un picnic, jugar un ‘picadito’ o andar en bicicleta. Probablemente el sitio más clásico es el barrio de Palermo, con sus lagos artificiales que se recorren en botes a remo o a pedal. Aquí es posible alquilar patines y ‘bicis’ -simples, dobles y hasta triples-; pasear en mateo -un carro tirado por un caballo-; visitar el hermoso Rosedal, con más de mil especies de rosas; y el encantador Jardín Japonés, con sus puentes de fotografía y lagunas plagadas de peces de colores. También para bicicletear, patinar o simplemente pasear a pie, Buenos Aires tiene senderos que confluyen frente al Río de la Plata en la Reserva Ecológica de Costanera Sur, donde los chicos descubrirán la fauna y flora de la ciudad más allá de los edificios de hormigón. En la otra punta, hacia la zona norte, el Parque de los Niños es un espacio privilegiado para remontar el barrilete -propio o alquilado-. En otros barrios, los parques Lezama, Centenario, Los Andes y la Plaza Intendente Alvear (popularmente conocida como Plaza Francia), convocan a numerosos artistas callejeros. En Buenos Aires cada barrio tiene un teatro con espectáculos para todos los gustos: textos clásicos, adaptaciones de programas de televisión, shows participativos, comedias musicales, títeres, espectáculos de danza y de circo. Además, una importante cantidad de músicos y hasta bandas de rock dedicadas al público infantil, ponen ritmo a la platea ‘pequeña’. En el mes de julio, cuando llegan las vacaciones de invierno, la agenda cultural se colma –aún más- de propuestas pensadas para toda la familia. También están el zoológico -con sus 350 especies de aves, mamíferos, reptiles, y acuario-; los museos especialmente enfocados en el público infantil y juvenil –entre los que se destacan el Museo Participativo de Ciencias, en el Centro Cultural Recoleta, donde la premisa es “Prohibido NO Tocar”, y el Museo de los Niños del Abasto, una suerte de réplica de una ciudad a escala infantil-; el Planetario Galileo Galilei –ideal para poner a los chicos en contacto con el universo- y hasta las calesitas que aún giran en las plazas porteñas. Un universo de opciones para hacer del viaje a la capital argentina un muy lindo momento para vivir en familia.

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