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Una aventura entre vidrieras, donde el glamour de antiguas épocas se funde con las últimas tendencias del diseño y la moda.

Ciudad distinguida y de vanguardia, en Buenos Aires se lucen creatividad y calidad. En sus elegantes centros comerciales, sus paquetas avenidas, sus barrios antiguos devenidos en polos de diseño, conviven las más destacadas marcas internacionales con talentosos diseñadores locales y auténticos artesanos. Salir de compras por Buenos Aires es una aventura. Aquí el viajero atento encontrará todo lo que busca, y mucho más aún. Tan sólo hay que saber dónde buscarlo.

 

En pleno centro de la ciudad, la calle Florida es la primera arteria elegida por los turistas al momento de salir de compras. Desde la Plaza San Martín hacia la Avenida Corrientes, Florida está repleta de negocios en los que pueden conseguirse, muy especialmente, prendas de auténtico cuero argentino.

En el barrio de la Recoleta, la Avenida Alvear es sinónimo de distinción. Las marcas y los diseñadores más renombrados del mundo están presentes en un circuito de siete cuadras especialmente apto para los consumidores más exigentes.

Declarada Ciudad del Diseño por la UNESCO, e integrante de la Red de Ciudades Creativas de la Alianza para la Diversidad Cultural, Buenos Aires concentra la mayor parte de los mejores diseñadores del país. Y el barrio de Palermo es, definitivamente, el polo del diseño porteño. Aquí, las antiguas casonas familiares son hoy exclusivos showroom de objetos, muebles y ropa. Por otra parte, en las ferias de artesanías que abundan en los alrededores de las plazas Cortázar y Armenia, se encuentra a un sinfín de ignotos diseñadores que exhiben sus prendas en percheros y mostradores “al aire libre”. De uno y otro lado de la vidriera, lo cierto es que Palermo Soho es un lugar para perderse y dejarse sorprender. Aquí todo es novedoso y fuera de serie.

Palermo es un barrio enorme subdivido a la vez en pequeñas unidades nominal y conceptualmente bien diferenciadas, así es como entre el 4100 y el 4900 de la populosa Avenida Córdoba es tierra de outlets. Las marcas locales ofertan por aquí prendas de colecciones pasadas y/o con defectos de fábrica a precios de liquidación. En los alrededores de esta zona, en los locales de la bonita calle Aguirre (entre el 600 y el 900, en el barrio de Villa Crespo), las ofertas también alcanzan precios de remate. En ambos casos hay que tener paciencia y saber buscar: los canastos en las puertas de los locales pueden convertirse en verdaderas cajas de Pandora.

Si de comprar a buenos precios se trata, pero por muchas más razones que esa, un sitio que bien vale la pena conocer en Buenos Aires es el barrio de Once. Aquí no hay marcas internacionales ni grandes etiquetas locales, de hecho, no hay sello alguno en este barrio que, sin embargo, tiene una identidad propia e inconfundible. El Once es un polo comercial abigarrado de tiendas mayoristas (algunas también hacen ventas minoristas), con calles especializadas en rubros determinados: en Lavalle abundan los comercios de cotillón, en Azcuénaga los textiles, en Larrea los vestidos de fiesta (vaporosos y de colores intensos, lucen entre tules y rasos el sueño de las novias y quinceañeras). Salir de compras por el superpoblado barrio de Once es una experiencia que requiere de muy buen ojo para detectar los productos que realmente valen la pena. La recompensa, para quien se atreva a descubrir esta especie de Babel en la que conviven la comunidad judía, la armenia, la árabe, la coreana, la china y la peruana, es vivir una experiencia auténticamente porteña y conseguir algunos buenos productos a precios mucho más baratos que en el resto de la ciudad.

Por otra parte, salir de compras por el tradicional barrio de San Telmo resultará imperdible para los viajeros interesados en los objetos antiguos y vintage. En la feria que se levanta cada domingo en Plaza Dorrego, en las elegantes casas de anticuarios y en las galerías, como en Botica, hay de todo: sifones, frascos, revistas, discos de vinilo, libros únicos, vestuarios escapados de películas del siglo pasado, vajilla preciosa. San Telmo es, también, barrio de diseñadores y de orfebres. La platería argentina es marca registrada en el mundo y en este barrio del centro-sur de la capital habitan sus mejores exponentes. El viajero que sepa apreciar el arte no podrá dejar de visitar el atelier de Juan Carlos Pallarols.

Una opción más convencional para salir de compras en Buenos Aires es la del shopping mall. Enormes centros comerciales donde se aglutinan marcas nacionales y en algunos casos internacionales, se instalaron en la ciudad en la década del ’90 y se encuentran repartidos por diferentes barrios porteños. Entre los más destacados: el Alto Palermo, ubicado en el informalmente llamado Barrio Norte; en Palermo Chico, el Paseo Alcorta; en el Abasto, el Abasto Shopping.

Los productos artesanales, objetos de arte y decoración y prendas de vestir son una buena opción para la compra de tipo autóctono. En la Plaza Intendente Alvear, más conocida como Plaza Francia, pleno corazón de la coqueta Recoleta, se emplaza cada fin de semana una feria de artesanías de excepcional calidad: un laberinto fascinante de trabajos en cerámica y cueros, pinturas y platería, tejidos y ropa.

Y para quienes gusten de andar buscando entre pilas de objetos antiguos y rescatar del polvo y el olvido aquella joyita olvidada, el Mercado de Pulgas de Buenos Aires es un sitio ideal. Ubicado en el límite entre los barrios de Palermo y Colegiales, en la intersección de las calles Dorrego y Niceto Vega, aquí pueden encontrarse todo tipo de curiosidades. Si lo que se busca es ropa de otras épocas, ‘el lugar’ es la Quinta Avenida, una galería ubicada en la Avenida Santa Fe al 1200. Especie de gran feria americana, aquí se consiguen las más preciosas prendas usadas de modas pasadas. También pueden encontrarse negocios de usados en la Bond Street, en la misma Santa Fe pero al 1600, un peculiar reducto de la ciudad donde de manera curiosa conviven casas de ropa vanguardista, disquerías y tatuadores.

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