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Un destino para volar como los pájaros. Internarse por senderos serranos. Desafiar altas paredes de piedra. Sortear obstáculos en dos ruedas. Y seguir a caballo las huellas gauchas.

En el sur de la provincia de Buenos Aires, rodeada de sierras antiguas y de verdes paisajes, la ciudad de Tandil concentra propuestas para los amantes de la aventura en todas sus variantes. Conquistar los aires, las rocas y las aguas es aquí un desafío tanto para los espíritus intrépidos como para los más moderados. Sea cual sea la forma elegida, la aventura propone en Tandil un emocionante contacto con la naturaleza.

Ubicada a unos 360 km de la capital del país, Tandil siempre ha sido destino de curiosos, de aventureros y de amantes de la naturaleza. Hace poco más de un siglo atrás, los viajeros de todas partes acudían aquí para contemplar un fenómeno único: la Piedra Movediza. Una mole de 300 toneladas que se mantenía en delicado –e inexplicable- equilibrio sobre la cima de un cerro, oscilando durante centurias al borde de un abismo. Finalmente, la piedra cayó (hoy se puede contemplar una réplica), pero la gente de Tandil encontró en la naturaleza otras alternativas para seguir atrayendo a los viajeros de espíritu curioso y aventurero: vuelos de bautismo en planeador, parapentismo y aladeltismo. También, trekking: los circuitos atraviesan arroyos, cascadas, casas y corrales de piedra rumbo a las cumbres de las sierras.

Los caminos serranos son, por otra parte, una verdadera atracción para recorrerlos en mountain bike -donde la aventura requiere un poco de destreza para sortear obstáculos-, en 4x4 o en cuatriciclos con los que se pueden completar travesías todo terreno.

Cabalgar por las sendas de Tandil tiene un encanto especial y es una actividad apta para jinetes experimentados y novatos de todas las edades. La Reserva Natural Sierra del Tigre es uno de los lugares más elegidos para recorrer a lomo de caballo, ya que aquí se pueden avistar algunas especies autóctonas.

Otro de los desafíos que aguardan al viajero en Tandil está vinculado directamente con sus paredones de piedra. En esta zona es muy difundida la práctica de escalada, rappel y tirolesa. Y en el espejo de agua del Lago del Fuerte se realiza canotaje y windsurf.

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