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Esculturas de la Naturaleza en la antigua tierra de los dinosaurios

El Parque Provincial Ischigualasto, popularmente llamado “Valle de la Luna”, y el Parque Nacional Talampaya, ubicados en la región de Cuyo, el primero, y en el Norte, el segundo, fueron incluidos dentro de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, como Bien Natural, en el año 2000.

Ischigualasto, en la provincia de San Juan, es uno de los más importantes yacimientos paleontológicos del mundo: resguarda restos de vertebrados que habitaron el lugar hace 180 millones de años. Aunque lo primero que aquí capta la atención es el sorprendente paisaje de rocas y colores; el suelo, de aspecto lunar, y las enormes barrancas rojísimas y violetas que invitan a pensar que se trata de otro planeta. En Ischigualasto, el viento, la lluvia y el sol han dejado su muy particular huella a lo largo de los años. Creado en 1971, el “Valle de la Luna” ocupa unas 62.000 hectáreas entre las que se dibuja un circuito principal que puede recorrerse en auto, o en moto, y siempre en compañía de guías autorizados.

El Talampaya, en la provincia de La Rioja, es un impactante desierto rojo por el que antiguamente caminaron los dinosaurios y en el que los hombres dejaron testimonio en petroglifos grabados sobre las paredes rocosas. Su mayor atractivo radica en los formidables e imponentes farallones de roca rojiza y las mil formas fantásticas talladas por la erosión, entre las que encuentra hogar para su nido la estrella de los cielos del lugar: el cóndor andino. Bus, combi y/o hasta bicicleta mediante, por suelos rocosos que atraviesan lechos de ríos secos y junto a verdaderos gigantes de piedra, en Talampaya la capacidad de asombro de los viajeros es, definitivamente, desbordada

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