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Turismo Naturaleza en la Patagonia
La provincia de La Pampa contiene al bosque de Caldén, con densos montes poco penetrados por el hombre. La Reserva Provincial Parque Luro y el Parque Nacional Lihué Calel permiten visitas accesibles a la morada del puma, el águila crestada y el raro pichiciego. En este lugar podrás disfrutar de cabalgatas, mountain bike y un paraje virgen donde admirar la belleza más pura y natural de la república.
El imponente Domuyo exhibe en sus laderas los únicos géiseres de la argentina. Llegar desde Chos Malal (Neuquén) expone los sentidos a variadas sensaciones, desde Andacollo y Huinganco, de progresista actitud en forestaciones y minería, hasta las antiguas comarcas de Las Ovejas y Varvarco, donde puede visitarse un remoto sitio con grabados rupestres poco explorados (Colo Michico). Los bosques de araucarias andinas, conocidas como pehuenes, conforman bellos paisajes en las tupidas laderas del Parque Nacional Lanín o en los más raros bosquetes de Cavihue.
Desde el norte de Chubut hasta el sur de Neuquén, valles y laderas de la cordillera de los Andes se cubren de manto boscoso. El camino de los Siete Lagos (desde San Martín de los Andes hasta San Carlos de Bariloche) ofrece las mejores perspectivas de esta región, llena de propuestas para el ecoturista.
La gigantesca península patagónica, Patrimonio de la Humanidad, alberga un impresionante elenco de fauna marina: ballena Franca Austral, elefantes marinos del sur, lobos de un pelo, pingüinos de Magallanes, delfines oscuros, toninas y orcas. Las toninas overas son visibles desde el puerto o en breves excursiones. Se pueden observar importantes colonias de aves y mamíferos en Cabo Blanco y Monte Loayza.
El río Pinturas aloja la increíble muestra de arte rupestre de la Cueva de las Manos (Patrimonio de la Humanidad). Hacia el sur, los Andes se cubren de blanco en extensos campos de hielo o desbordantes glaciares. El Glaciar Perito Moreno es el escenario más conocido, pero las propuestas para el ecoturismo no se reducen a él. El flujo de mareas deja al descubierto kilómetros de playas lodosas, cargadas de organismos marinos invertebrados. Esqueletos de enormes cetáceos yacen allí, extrañamente visitados por tropillas de guanacos que se aventuran a las playas.
En el extremo sur continental, el Canal Beagle (nombrado en honor al barco comandado por Fitz Roy y tripulado por Charles Darwin) es la ruta común de excursiones de navegación hacia el Cabo de Hornos, la Isla de los Estados o los diferentes establecimientos que se ubican sobre el propio canal.
Las bases científicas y ecológicas de la Argentina en la Antártida son receptoras de un creciente flujo turístico que intenta descubrir las maravillas del continente blanco, un territorio habitado por cuatro especies de focas, ballenas y los enormes pingüinos emperadores, entre otros.


