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Turismo Naturaleza en el Norte
Animarse a llegar a la Puna es acceder al techo alcanzado por el hombre de este país y descubrir una forma de vida ancestral y estrechamente ligada con el medio ambiente de la montaña y las altas mesetas. En sus caminos se pueden descubrir tropillas de vicuñas o lagunas plenas de flamencos.
Caminatas, cabalgatas o excursiones en vehículo permiten revisar las múltiples facetas que esconde la Quebrada de Humahuaca: Cerro de los Siete Colores (Purmamarca) o el Pucará de Tilcara (sitio arqueológico), además de flamencos y otras particulares aves de altura.
La selva conocida como “yunga” o “nuboselva” ocupa las laderas subandinas de Jujuy, Salta, Tucumán y parte de Catamarca. Los parques nacionales Baritú, El Rey y Calilegua la rodean y permiten de forma segura conocer su esencia.
Aunque todo parezca diseñado por un paisajista, no fueron otras que las fuerzas de la naturaleza las que dieron su mágica condición al Valle Encantado, lugar ideal para la caminata en familia. Una magnífica vista de la Cuesta del Obispo y el extenso desierto de cardones gigantes, constituyen un ícono de la geografía del noroeste argentino.
Por Salta, Tucumán y Catamarca, los Valles Calchaquíes invitan a comprender la integración del paisaje natural y la cultura expresada en cada pequeña aldea enhebrada por la Ruta Nacional 40. Tejidos, cerámicas, valores arqueológicos, hallazgos paleontológicos, fiestas populares y paisajes sorprendentes hacen de los valles un escenario imperdible.
El cordón del Aconquija lleva una muestra de las selvas montanas hacia el sur. El viaje de Alpachiri (Tucumán) a Ansalgalá (Catamarca) permite la imponente visión de los nevados del Aconquija y la experiencia de tránsito por uno de los caminos más escarpados de las rutas argentinas. Éste es el hábitat del raro gato andino.


