Auténtica | Patrimonios de la Humanidad
Manzana y Estancias Jesuíticas de Córdoba
En 1.599 los jesuitas se radican en Córdoba, en el solar cedido por el Cabildo de la ciudad, donde existía desde 1.589 una pequeña ermita que pronto resultó insuficiente para albergar a religiosos, estudiantes y fieles. Por ello, a partir de 1.606 comienzan las obras de edificación que darían forma a la actual Manzana Jesuítica.
Sucesivamente se agregan construcciones destinadas al Colegio Máximo (1.610), Universidad (1.622), Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat (fundado en 1.687 pero instalado en su actual emplazamiento en 1.782, tras la expulsión de la Compañía) y Noviciado (hacia 1.710).
La Iglesia y la Capilla Doméstica fueron construidas entre 1.644 y 1.671. La antigua ermita, una de las construcciones eclesiásticas más antiguas que se conserva en el país, constituye la Sacristía de la Capilla Doméstica. Las estancias jesuíticas de Córdoba son una muestra singular de la organización productiva de los religiosos de la Compañía de Jesús en el país.
Las estancias de Jesús María, Caroya, Santa Catalina, La Candelaria y Alta Gracia pueden ser recorridas en un circuito de 250 Km. por pintorescos caminos serranos.
Manzana Jesuítica
En el año 1608 comenzaron las obras que dieron origen a la actual Manzana Jesuítica, ubicada en el corazón del centro histórico de la ciudad de Córdoba capital. La misma está integrada por diferentes construcciones que se fueron sumando progresivamente: El Colegio Máximo, la Iglesia de la Compañía de Jesús, La Capilla Doméstica, el Noviciado y el Colegio Monserrat. La Manzana Jesuítica es la obra en pie más antigua de la época colonia que alberga la ciudad de Córdobal y su importancia fue reconocida por la UNESCO, declarándola Patrimonio de la Humanidad. Número de Audioguía: (0351) 5262606/5
Estancia de Alta Gracia
La Estancia de Alta Gracia, de 1643, situada en el corazón mismo de esa localidad, es seguramente la de mayor actividad en la actualidad. El templo es hoy la iglesia parroquial de la ciudad y en la Residencia funciona el Museo Nacional "Casa del Virrey Liniers". Además se destaca el famoso tajamar que ha pasado a ser un elemento identificatorio de Alta Gracia.
Estancia Jesús María
Fue el segundo núcleo productivo del sistema organizado por la Compañía de Jesús. Se construyó a partir de 1618 en las tierras que los indígenas sanavirones reconocían con el nombre de Guanusacate. Esta estancia se caracterizó por su producción vitivinícola, la que alcanzó un alto grado de desarrollo y calidad, y que se ha prolongado en el tiempo, constituyendo una característica de la zona.
Estancia Santa Catalina
Fundada en 1622, es la más grande de todas. Su iglesia es uno de los mejores ejemplos del llamado "barroco colonial" en Argentina, con marcada influencia de la arquitectura barroca centroeuropea. La Estancia fue el gran centro de producción agropecuaria (con miles de cabezas de ganado vacuno, ovino y mular), amén del obraje con sus telares, aparejos, la herrería, la carpintería, el batán, los dos molinos, el gran tajamar y su alimentación subterránea de agua que venía desde Ongamira, en las sierras a varios kilómetros de distancia
Estancia La Candelaria
Enclavada en plena sierra. Sus gruesos muros de puedra, con sólo dos puertas de acceso y pequeñas aberturas, nos hablan de una actitud defensiva ante eventuales ataques aborígenes. Organizada y consolidada a partir de 1683, constituyó el mejor ejemplo de un establecimiento rural serrano productor de ganadería extensiva, fundamentalmente mular, destinado al tráfico de bienes desde y hacia el Alto Perú.
Estancia Caroya
Es el primer establecimiento rural organizado por la Compañía en 1616. se vendió en 1661 al presbítero Ignacio Duarte Quirós, fundador del Colegio Convictorio de Monserrat, quien la donó para sostenimiento de dicho Colegio y para que la casa sirviera de residencia de vacaciones para los internos del mismo.


