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Náutica

La Argentina posee un litoral atlántico extenso, y comparte rutas marítimas que atraen a navegantes de todo el mundo desde hace siglos. En el centro del país, el Río de la Plata satisface la tradición náutica de los clubes porteños. Los canales fueguinos, la Isla de los Estados o las Islas Malvinas, son desafíos marinos de mito. Ushuaia es un puerto completo para quienes piensan en la Antártida.

En el valle de Punilla la navegación a vela se practica en el lago San Roque, próximo a Villa Carlos Paz, en el dique La Falda y el dique El Cajón, cercano a Capilla del Monte.

En el valle de Paravachasca la náutica es posible en el embalse Los Molinos, cercano a Alta Gracia; y en Calamuchita, en el embalse del río Tercero. También se practica la náutica en el embalse Medina Allende (Dique La Viña) y en el embalse Cruz del Eje.

El cruce del Río de la Plata constituye uno de los mejores desafíos deportivos para las embarcaciones a vela. Los fines de semana las amarras de los puertos uruguayos se pueblan de marinos argentinos. Así sucede con la Barra de San Juan, Carmelo, Colonia de Sacramento y casi sobre el Atlántico, Punta del Este. La escasa profundidad, las mareas oceánicas, y vientos duros como la sudestada o pampero, hacen de la navegación una gran aventura.

Desde Ushuaia, el derrotero hacia el Este concluye en la Isla de los Estados, al otro lado del bravo estrecho de Le Maire. Se bordea la Tierra del Fuego y se pasa por estancias, como Harberton, y bahías testigos de naufragios y del anhelo de buscadores de oro.

Info Yacht Club Argentino

Este edificio fue diseñado por el arquitecto francés Eduardo Le Monnier en 1911, para la sede social de la institución, cuyos orígenes se remontan a 1883, con el nacimiento de la náutica deportiva. Las características eclécticas que presenta su arquitectura rompen con los lineamientos clasicistas de la época. Su particular volumetría, totalmente asimétrica, remata con una torre que se asemeja a un faro.